A casi todo el mundo le pone de buen humor el verano, o la idea de verano... El verano puede ser una época maravillosa, pero si estás atravesando la perimenopausia, es posible que los síntomas se intensifiquen debido a las altas temperaturas. Los sofocos, la sudoración nocturna o los cambios en el estado de ánimo pueden volverse más frecuentes e incómodos, afectando tu calidad de vida justo cuando querrías disfrutar del sol y el descanso. Pero recuerda que no estás sola, te proponemos algunos ajustes en tu rutina para hacer el verano más llevadero (¡y hasta placentero!).
¿Por qué el verano puede intensificar los síntomas?
Ya hemos hablado en alguna ocasión de que durante la menopausia, la bajada de estrógenos afecta al sistema termorregulador del cuerpo. Eso significa que eres más sensible a los cambios de temperatura, y el calor ambiental puede desencadena:
- Sofocos y sudores nocturnos
- Insomnio o sueño interrumpido
- Irritabilidad o ansiedad
- Fatiga y falta de energía
- Hinchazón o retención de líquidos
Si a eso le sumamos olas de calor, humedad y noches tropicales, no es de extrañar que algunas mujeres sientan que su cuerpo está “fuera de control”.
Estrategias para aliviar los síntomas durante el verano
Afortunadamente, hay mucho que puedes hacer para minimizar el impacto del calor y sentirte mejor:
1. Vístete con inteligencia
Opta por ropa de fibras naturales como el algodón o el lino, que permiten que tu piel respire. Los colores claros reflejan el sol y ayudan a mantener una temperatura corporal más estable. Evita tejidos sintéticos y/o ajustados.
2. Mantén tu entorno fresco
Usa ventiladores, aire acondicionado o incluso compresas frías en la nuca o las muñecas. Dormir con sábanas ligeras y en habitaciones ventiladas puede mejorar mucho la calidad del sueño.
3. Hidrátate (más de lo habitual)
Bebe agua a lo largo del día, incluso si no tienes sed. También puedes incluir infusiones frías, agua con limón o pepino, y frutas con alto contenido de agua como la sandía, el melón o las fresas.
4. Adapta tu alimentación
Reduce los alimentos picantes, la cafeína, el alcohol y los ultraprocesados, ya que pueden disparar los sofocos y la inflamación. Apuesta por una dieta rica en vegetales, legumbres, omega-3.
5. Muévete, pero con cabeza
El ejercicio moderado es clave para el equilibrio hormonal y emocional, pero en verano, evita las horas de más calor. Camina al atardecer, nada, haz yoga en interiores o prueba rutinas suaves en casa.
6. Cuida tu descanso
La higiene del sueño es esencial: cena ligero, evita pantallas antes de dormir y crea una rutina relajante. Si el calor interrumpe tu sueño, prueba una ducha tibia antes de acostarte.
¿Y la suplementación? Algunas sugerencias para el verano
Algunas mujeres encuentran alivio extra con suplementos específicos. Siempre es recomendable consultar con una profesional si tienes síntomas muy intensois o alguna condición médica previa, pero aquí van algunas opciones que pueden ayudarte:
- Trébol rojo: contienen fitoestrógenos que pueden aliviar los sofocos.
- Magnesio: ayuda a regular el sistema nervioso, mejora el sueño y reducir la ansiedad.
- Omega-3: tiene propiedades antiinflamatorias y puede ayudar con el estado de ánimo.
- Ashwagandha: adaptógeno natural útil para el estrés y la fatiga.
- Vitamina D y calcio: fundamentales para la salud ósea, especialmente si pasas más tiempo en interiores con el aire acondicionado.
Si notas la sintomatología de la menopausia o perimenopausia, el verano puede ser un reto. Pero en lugar de "enrrocarte" en lo mal que te sienta todo, céntrate en reconectar contigo misma, adaptar tus rutinas y priorizar tu bienestar.
No se trata solo de “aguantar”, sino de escucharte y acompañar a tu cuerpo con amabilidad.
Mereces sentirte bien, incluso en los días más calurosos.