Los sofocos son uno de los síntomas más comunes y molestos de la menopausia. Esa repentina sensación de calor intenso que recorre el cuerpo, acompañada de sudoración, enrojecimiento facial y palpitaciones, puede interrumpir el sueño, afectar la concentración y disminuir la calidad de vida.
¿Por qué ocurren los sofocos?
Durante la menopausia y la perimenopausia, los niveles de estrógeno en el cuerpo disminuyen significativamente, y esto a su vez afecta (entre otras muchas cosas) al hipotálamo, que es dónde está "el termostato" del cuerpo.
Al disminuir los niveles de estrógenos, el hipotálamo se vuelve más sensible a los cambios de temperatura, o que incluso interprete mal las señales que recibe del sistema nervioso (y crea que hace calor o frío cuando en realidad no lo hace. O crea que hace mucho más calor que el que en realidad hace). Para responder a ese aumento de calor corporal, el hipotálamo envía una serie de señales para enfriar el cuerpo, lo que finalmente resulta en un sofoco.
¿Cómo se manifiestan?
Durante un sofoco, el cuerpo intenta disipar el calor para ello aumenta el flujo sanguíneo hacia la piel, lo que provoca enrojecimiento y una sensación de calor intenso. Las glándulas sudoríparas se activan, nos ponemos a sudar tanto, que muchas mujeres después del sofoco tienen escalofríos por la pérdida tan rápida de calor.
- Sensación repentina de calor intenso: Comienza en el pecho y sube hacia la cabeza y el cuello.
- Enrojecimiento de la piel: La cara y el cuello se enrojecen.
- Sudoración: Puede ser leve o profusa.
- Palpitaciones: Aceleración del ritmo cardíaco.
- Escalofríos: Sensación de frío después del sofoco.
¿Qué podemos hacer para aliviarlos?
Si bien no existe una solución mágica para eliminar los sofocos, existen algunas estrategias que pueden ayudar a controlarlos:
Es importante que no aumentemos la temperatura del cuerpo a través de la comida, es decir, deberíamos evitar los platos muy calientes o muy picantes, así como los excitantes (la cafeína y el alcohol). Los alimentos que suponen una digestión más complicada también aumentan la temperatura corporal (los que son muy grasos, los fritos, las elaboraciones muy complejas o cuando hay mucha mezcla de nutrientes) y pueden facilitar la aparición de sofocos
Cambios en el estilo de vida:
- Vestir en capas: Permite quitarse prendas de ropa cuando se sienta calor.
- Evitar los desencadenantes: Identificar y evitar factores que desencadenan los sofocos, como el alcohol, la cafeína, las comidas picantes, el estrés o el calor.
- Mantener un ambiente fresco: Usar ventiladores, aire acondicionado o dormir en una habitación fresca.
- Hacer ejercicio regularmente: La actividad física ayuda a regular la temperatura corporal y reducir el estrés.
- Técnicas de relajación: Practicar yoga, meditación o respiración profunda.
Tratamiento médico:
- Terapia hormonal: En algunos casos de síntomas muy intensos, tu médico podría recomendarte la terapia hormonal sustitutiva para aliviar los sofocos y otros síntomas de la menopausia.
Recuerda:
- Cada mujer experimenta la menopausia de manera diferente. Lo que funciona para una persona puede no funcionar para otra.
- Es importante buscar apoyo. Habla con tu médico, amigas o familiares sobre cómo te sientes.
- No estás sola. Millones de mujeres experimentan sofocos durante la menopausia.
Los sofocos pueden ser molestos, pero no tienen por qué dominar tu vida. Con las estrategias adecuadas, puedes aprender a controlarlos y disfrutar de esta nueva etapa. Recuerda que cada mujer es diferente, así que experimenta con distintas opciones hasta encontrar las que mejor se adapten a ti, y no dudes en buscar ayuda.